Dulces días de piñón
Dentro de la importante oferta gastronómica que ofrece durante el año Alba de Tormes destaca en fechas navideñas el dulce de piñón, un producto artesanal de primer nivel conocido popularmente como turrón de piñón.
El proceso de elaboración de este dulce es uno de los más significativos del año para la familia de Tobías Hernández, dueño de pastelerías La Madrileña. Detrás de cada producto artesanal hay un trabajo que muchas personas no tienen la oportunidad de contemplar y por consiguiente de valorar. La elaboración del turrón de piñón es una tradición centenaria en la villa ducal, ser participe del esfuerzo y dedicación que supone finalizar cada barra es un premio; tener la oportunidad de probar el producto cuando ya ha alcanzado su característico endurecimiento, un gusto para el paladar.
La elaboración del turrón de piñón cuenta con una tradición centenaria, así lo asegura Tobias. “Hace años el día que comenzábamos a preparar el turrón era un acontecimiento en la localidad, ahora las cosas han cambiado”.
Son las siete y media de la tarde cuando llego al obrador situado en el camino de los coladeros, cerca de donde otros artesanos albenses como son los alfareros extraen el barro. Dos horas y media antes Tobías y sus dos hijos han comenzado a realizar la mezcla consistente en miel, piñones y claras de huevos batidas. Después, llega el momento clave, mover los ingredientes contenidos en un cuenco metálico que alberga unos cincuenta kilogramos de masa, los mismos que se producen cada día de elaboración. La masa dulce y pegajosa se resiste fuertemente a los movimientos que estos magos de la repostería le imparten con una especie de pilón (parte del mortero) de gran tamaño. Es un contraste, en este preciso momento el turrón consigue reducir las calorías restantes de las personas y no aumentarlas como es lógico en esta festividad. Sus brazos son el único elemento “mecánico” que se utiliza durante todo el proceso, otro punto a su favor en tiempos donde la máquina y las nuevas tecnologías sustituyen el trabajo del hombre.
A continuación y de forma paulatina la masa se extrae del cuenco donde toma contacto con el endulzante para posteriormente separarlas en partes de cuatrocientos, trescientos y doscientos gramos. El último paso consiste en proporcionar a la masa una forma cilíndrica que es recubierta de oblea y envuelta en papel de aluminio. Cada año, cuando llegan estos días de trabajo, la familia de pasteleros cuenta con el apoyo de varios vecinos y amigos de Alba de Tormes que se acercan al obrador para ayudar en alguno de los pasos explicados anteriormente y participar de una experiencia única. A este respecto, Tobías afirma que sin su ayuda seria imposible poner a la venta de cuatrocientos a setecientos kilogramos de turrón de piñón cada Navidad.
Además el turrón de piñón, la pastelería “La Madrileña” realiza durante este periodo otras especialidades como amarguillos, empiñonados, repelados, figuritas de mazapán y chochos de canela.
Todo para el disfrute de albenses y salmantinos ya que cuenta con dos sucursales en la capital salmantina.




