El camino de Santiago “Ducal”
De Roberto | 4. Enero 2009 | Categoría: Local | Sin comentarios »El alma del camino. Andrés Aparicio es uno de los protagonistas de esta cita anual desde que en 1982 viviera una experiencia personal cuando recorría el Camino de Santiago por la Vía de la Plata.
Corría el año 1982 cuando la parroquia de Alba de Tormes organizó el primer camino de Santiago partiendo desde la villa Ducal. Por aquel entonces, Florentino Gutiérrez, actual Vicario General de la Diócesis de Salamanca, era el párroco de la localidad y su convocatoria cuajo entre un nutrido grupo de jóvenes albenses que realizaron la peregrinación por la Vía de la Plata hasta Santiago de Compostela. Otro grupo llegaría a la ciudad en autobús para ofrecer al Santo un cuadro de Santa Teresa. Por entonces era obispo auxiliar de Santiago, el hoy presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal-arzobispo de Madrid Antonio María Rouco Varela.
Andrés Aparicio, protagonista de este artículo, era un joven valiente e inquieto que se unió al grupo a última hora gracias a la ayuda económica que le prestaron otros peregrinos y el párroco de la localidad. Prácticamente veintisiete años después, Andrés sigue siendo un hombre nervioso y afirma en voz baja a este diario que al comienzo se tomo la peregrinación un poco a guasa. Seis kilómetros después, tras partir de Alba de Tormes, el sentido de su peregrinación iba a cambiar el curso no solo del camino sino de su vida.
En ese mismo punto, se encuentra la fuente de Santa Teresa cuyos orígenes se
relacionan con una leyenda religiosa relacionada con un milagro que le sucedió a la Santa. La leyenda cuenta que, Santa Teresa, acompañada por otras Madres Carmelitas, viajaba desde Salamanca a Alba por la Vía de la Plata, cuando les sorprendió una tormenta, se les hizo de noche y se extraviaron. Una lejana luz las orientó hasta que se aproximaron a un joven con una antorcha que desapareció dejándolas en el camino junto a un manantial donde bebieron y continuaron su viaje a la Villa Ducal.
Unos kilómetros antes de llegar a la fuente, Andrés comenzó a sentir dolores en ambos pies, sus botas le habían causado heridas y el dolor era insoportable. En el grupo viajaba “el practicante” de la localidad que tras observar las heridas le aconsejó no seguir. El joven Andrés optó por lavarse los pies en la fuente, a la vez que otros de sus compañeros rezaban. A partir de este momento, sus dolores fueron apaciguándose y pudo resistir la primera etapa que le llevaba a Salamanca y finalmente concluir el camino de Santiago.
Aparicio confirmó a este diario que el camino de Santiago y más en concreto esta situación le ayudó a recuperar la fe y a pensar de otra manera. Años después, Andrés decidió homenajear a la Santa realizando una pequeña peregrinación cada 31 de diciembre, camino que ya se ha convertido en una tradición y en la que le acompañan un grupo de albenses entre los que se encuentra Gonzalo, uno de los párrocos de la villa. Juntos recorren los seis kilómetros que separan la villa de la fuente donde encienden velas, rezan y cantan himnos teresianos en honor a la Santa. Tras el acto, regresan otra vez caminando a la villa Ducal.
Andrés Aparicio: “Mi próximo reto es recorrer 1.100 km desde Francia a Finisterre”
Tras el primer camino de Santiago recorrido en el año 1982, Andrés ha realizado el camino tres veces coincidiendo con el año santo. En 1993 partiendo desde la Virgen del Camino (León), 1999 (desde Roncesvalles), 2004 (desde Astorga). Además, de forma ininterrumpida en el periodo 2000 – 2007. Su próximo objetivo es recorrer los 1100 kilómetros que separan el Sur de Francia de Finisterre. En la actualidad, se considera Finisterre el fin del camino, pues los peregrinos realizan allí una purificación espiritual donde se despojan de lo material y, al observar el infinito, “limpian” su alma y comprenden la grandeza de la creación y lo fútil de la existencia humana.









