Inicio » Local

Eliseo García, carmelita descalzo: “Los castristas me echaron de Cuba por predicar contra Fidel”

Enviado por en 4 enero 2009 – 11:57Sin Comentarios

El sacerdote salmantino Eliseo García Rodríguez, carmelita descalzo que trabajó diez años en la isla, recuerda cómo la revolución combatió con dureza el catolicismo.

Jorge Moreta/ ICAL Hoy tiene 88 años pero sorprende por su lucidez y fortaleza a sus hermanos en el convento de los Carmelitas Descalzos en Alba de Tormes (Salamanca). Nacido en la pequeña localidad salmantina de Tremedal de Tormes, Eliseo García Rodríguez se licenció en Teología y Filosofía antes de desembarcar en Cuba en la década de los 50 con apenas treinta años.

Mandaba entonces el general Fulgencio Batista y la isla caribeña, como recuerda el padre Eliseo, “vivía la época de las vacas gordas”. “En la calle, el peso cubano valía tanto como el dólar. La Habana era una ciudad rica y Cuba la perla de las antillas”, asegura el veterano sacerdote que, además de dos años en Camagüey, predicó la palabra de Dios durante otros ocho en la iglesia capitalina de Nuestra Señora del Carmen, junto a la calle Neptuno y el Centro de Castilla y León.

Conoció personalmente a Fulgencio Batista, antiguo sargento taquígrafo de origen muy humilde a quien apodaban “el mulato lindo”, y fue amigo de su segunda esposa, Martha Fernández, aclamada por las clases más populares como si de Evita Perón se tratara. “¡Martha del pobre! ¡Martha del pueblo”, le decían.

“Martha socorría a los enfermos en los hospitales. La gente la quería mucho porque era buena persona y muy humana”, destaca el sacerdote salmantino, quien no oculta que en los mentideros se decía que la mujer de Batista viajaba regularmente a Suiza con las maletas repletas de dólares. “Creo –continúa Eliseo- que el grupo que rodeaba a Batista no le dejó marcharse antes porque vivían con él en el poder muy bien. Yo mismo le dije que se retirara a tiempo, pero no me hizo mucho caso”.

Hasta la capital, primero por ‘radio bemba’ (rumorología popular) y más tarde por la certeza de la lucha, llegaron las noticias de la revolución iniciada por el joven abogado Fidel Castro y sus barbudos desde la recóndita Sierra Maestra. “Se presentaba como una revolución necesaria social y políticamente y, hasta desde los conventos, les enviábamos cientos de escapularios”. Sin embargo, como aclara el carmelita, el pueblo no presagiaba entonces el viraje al comunismo de una revolución que todavía se autodefinía como “más cubana que las palmas”. Era, en cambio, como las sandías: “Roja por dentro y verde por fuera”.

A la euforia de la entrada de Fidel en La Habana, con Batista ya huido desde la madrugada del 31 de diciembre de 1958, le siguieron “muy poco a poco y solapadamente” las prohibiciones y persecución al catolicismo. “El primer año teníamos muchísimos soldados cristianos en la iglesia, pero después desaparecieron”.

Integrado en la Agrupación Católica Universitaria (ACU), el padre Eliseo descubrió cómo en la fortaleza colonial de San Carlos de la Cabaña, residencia de Ernesto Che Guevara y escenario de los fusilamientos de partidarios de Batista, la revolución repartía entre los presos un pequeño libro de apenas 40 hojas. “Era un catecismo de Marx. Cuando se lo llevé al Cardenal se quedó blanco. También pensaba que la revolución era un movimiento religioso, pero adoctrinaban hasta a los presos”.

El 16 de abril de 1961, día previo al desembarco invasor en bahía de Cochinos, Fidel declara, por primera vez en público, que “la revolución cubana es socialista”. A partir de esa fecha ya nadie dudó, pero desde casi año y medio antes el sacerdote salmantino soportó cómo desde la primera fila dos militares con uniforme verde olivo tomaban nota de sus sermones. “Me llamaban el curita de las once, la hora de mi misa, y les arreaba mucho. Les decía cosas cómo que no estamos viendo el soviet que se nos impone silenciosamente en Cuba. Me echaron por predicar contra Fidel. Coincidí con él una vez y, al menos, te escuchaba. Raúl, en cambio, era intratable”.

“Si salía a la calle, me seguían a 200 metros otros dos militares, veían con quién hablaba y luego les interrogaban”. Ante el asfixiante acoso diario, su situación en Cuba se hizo insostenible: “Mis superiores comprobaron que no podía trabajar libremente. Debía regresar a España cuanto antes para evitar problemas más serios”.

En septiembre de 1960, preparó su viaje sin despertar sospechas. Como el gobierno revolucionario ya les había prohibido cambiar legalmente pesos por la divisa norteamericana, recurrió a sus amistades y a la picaresca: “Escondí los dólares que me dieron en la parte trasera de los tubos de pasta de dientes y bajo las tapas del Quijote”. Cuando navegaba rumbo a la península a bordo del Santa María, donde organizó una escuela entre los niños durante 32 días de travesía, soldados castristas fueron al convento a buscarle, pero el padre Eliseo ya estaba muy lejos de su control.

El tiempo demostró que el sacerdote salmantino no exageraba. Fidel Castro nacionalizó las escuelas católicas y expulsó a muchos otros clérigos. Prohibió la celebración de la Navidad por decreto gubernamental en 1969, con el pretexto de trabajar sin descanso para alcanzar diez millones de toneladas de azúcar en la zafra (cosecha). También, suprimió las procesiones religiosas, la Semana Santa y sustituyó a Papa Noel por un barbudo con uniforme verde olivo llamado “don Feliciano”. Hasta el partido comunista ordenó a los maestros que todos los niños cubanos escribieran su carta a los Reyes Magos. Cuando los escolares, desilusionados y sin juguetes, regresaron a la escuela, sus educadores les explicaron que la tradición era un engaño porque la Iglesia servía a los explotadores del pueblo.

Al padre Eliseo su congregación le invitó en enero de 1998 a la visita de Juan Pablo II a Cuba, aunque finalmente consideraron que el viaje entrañaba riesgos innecesarios. “Me hubiera gustado volver porque Camagüey fue uno de los cuatro lugares donde el Papa ofició misas y allí pasé los dos mejores años de mi vida”.

Tags:

Deja tu comentario!

Añade tu comentario debajo, o trackback desde tu propio sitio web. También puedes suscribirte a estos comentarios via RSS.

Se bueno. Manten todo limpio. No te salgas del tema. No envies Spam.

Tu puede usar las siguientes tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este blog tiene actovados los avatares de Gravatar. Para conseguir tu propio avatar, global y reconodico, registrate en Gravatar.