La Feria de San Antonio cierra sus puertas
Tras la resaca festiva vivida en la primera jornada de la feria de San Antonio, albenses y turistas despertaron con el miedo a que las condiciones meteorológicas adversas estropearán el último día la feria. Finalmente la lluvia hizo mínimo acto de presencia y permitió q ue las actividades trascurrieran con normalidad.
A primeras horas de la mañana el tren turístico iniciaba su recorrido trasladando a familias enteras hasta los coladeros donde se los alfareros extraen el barro para luego convertirlo en una obra de arte, un emblema de Alba de Tormes. Durante la mañana, los más pequeños fueron los verdaderos protagonistas ya que gran parte de la programación estaba destinada a ellos.
Por una parte, el parque del Espolón acogió la celebración de juegos tradicionales organizados por la Diputación de Salamanca. Juegos de niños marcados por la nostalgia de padres y abuelos que también se atrevieron a participar, muchos intentaron bailar la peonza con más o menos suerte, otros jugaron a la calva e incluso a la rana. Una apuesta interesante para recordar el pasado ya cada vez es más difícil ver a niños haciendo girar una peonza o jugando a las canicas. Durante los dos días, los niños han participado en concursos infantiles elaborando figuras de barro. Como ya explicase Concepción Miguélez este diario hace unos días, uno de los objetivos de la feria artesana era que los niños conozcan que Alba tiene una alfarería y que puede haber un futuro profesional para ellos.
El mundo deportivo también ha tenido un importante apartado con el inicio del campeonato de fútbol sala y la celebración del III Autocross Villa Alba de Tormes en el alto de las Sanjuanas donde el albense Roberto Nieto logró una victoria que, siendo en casa, sabe mejor. Por la tarde, la actuación cultural del grupo Zafra Folk clausuró la feria.
Por segunda edición consecutiva, el Ayuntamiento de Alba de Tormes ha buscado con la celebración de la feria ensalzar la tradición artesana, la promoción turística y gastronómica de la propia villa. Además, la localidad ha acogido artesanos venidos de distintos puntos de la geografía para promover el intercambio de técnicas y conocimientos que lleven a la innovación en el arte de la alfarería.




