Eduardo Gallo en Alba de Tormes
Video. Actuación de Eduardo Gallo en la plaza de toros de Alba de Tormes el 13 de junio de 2009, en la que cortó las dos orejas del quinto toro de la tarde, segundo de su lote, saliendo a hombros por la puerta grande. El ganado llevaba el hierro de Ribera de Campocerrado. La música, un arte de… la Banda de Música de Alba de Tormes
LA FE MUEVE MONTAÑAS, www.eduardogallo.es
Parece tópico, sí, pero es una gran frase. Eso fue lo que le pasó a Eduardo Gallo en Alba de Tormes, cuando tuvo que jugársela ante el quinto de la tarde siendo el único matador que no había guardado trofeo alguno en el esportón. En momentos así se puede confiar en la suerte o se puede tirar de artillería, y fue esto último lo que decidió hacer Gallo, al que el áspero segundo toro no le había permitido más que firmeza y algún buen detalle, provocado más por la clase que atesora que por la boyantía del animal. Tenía que ser tarde de triunfo porque el domingo espera la plaza de Las Ventas, y el coqueto coso de Alba se había transformado en un examen perfecto para comprobar los mimbres con los que afronta el compromiso.
Ya con el capote había dibujado lances con mucho empaque y un quite por chicuelinas ceñidísimas que hablaban muy alto de su disposición, pero fue con la muleta cuando salió el torero largo y poderoso que viene mostrando en sus últimas actuaciones.La diferencia, esta vez, estuvo en que el toro, un ejemplar cuajado y con trapío, tendía a meterse por el pitón derecho y tenía el viaje corto por el izquierdo. Poco a poco y con paciencia, Gallo fue metiendo al animal en la muleta. En línea recta al principio, pero con trincherazos de mando, el charro terminó por alargar la embestida del toro,con remates pectorales de muchos quilates. Importante el torero, cuando cogió la mano izquierda, mediada la faena, una tanda limpia y ajustada hizo rugir la plaza antes de meterse en las cercanías para recetar dos soberbios circulares. Con la espada, un cañón, pero el animal se amorcilló y tuvo que descabellarlo. Gran actuación reconocida por el respetable con las dos orejas que le permitían abandonar en hombros el coso de la Villa Ducal.
También Juan Diego rayó a gran nivel. Cumbre con el capote, el salmantino recibió a su primero emborrachándose de verónicas encajadas, de mentón en el pecho y cadencia en los brazos. Noble el toro, Juan Diego quisó enseñarnos una nueva versión, mejorada, de su pulcra tauromaquia. Más derecho, más encajado y con un renovado sentido del temple, el fino torero se gustó en tandas cortas pero de mucho peso, dada la escasez de fuerza de su oponente. El pinchazo que llegó antes de la sensacional estocada le hizo perder un trofeo y hubo de conformarse con una oreja que no pudo rubricar en el cuarto porque el animal, siempre por debajo de él, se mostró renuente a embestir.
Debutaba en Salamanca Jairo Miguel, el matador más joven del mundo, que venía de cortar un rabo en su Cáceres natal. No se terminó de acoplar, sin embargo, con el buen toro que hizo tercero, y su trasteo, limpio pero carente de profundidad, se premió con una oreja. Peor suerte tuvo con el cerraba plaza, dadas las complicaciones que mostró un animal gazapón e incómodo con el que el torero estuvo mucho rato sin conseguir el objetivo de abrir la puerta grande.



Muchas Gracias, Roberto, por los enlaces de tu página que permiten admirar uans imágenes como éstas. Ya veo que los toreros actuales aprovechan las nuevas tecnologías para difundir sus triunfos. Una imagen vale más que mil palabras, aunque a veces se ponen solamente las mejores. Pero está bien.
Así los afciionados a Eduardo gallo pueden conocer un poco más la palza de toros de Alba de Tormes. Las imágenes muy buenas.
Muchas Gracias