Las dulzainas y las sandías ayudan a homenajear a la Virgen de Otero
Actos. La Eucaristía y el reparto de dulces, vino y sangría por parte de los mayordomos centraron las actividades por la mañana, mientras que por la tarde se vivió el sorteo de cestas y un baile popular.
Primer lunes de septiembre en Alba de Tormes, sinónimo de Romería a la Ermita de Otero. Una vez más, la Virgen de Otero reunió a cientos de personas procedentes de la villa ducal y la capital salmantina, dispuestos festejar esta tradicional Romería en su honor. Muchos de ellos vivieron en algún momento de sus vidas en Palomares, pedanía de Alba de Tormes. Ahora, acuden acompañados de sus nietos para inculcarles una tradición que no debe perderse.
Por la mañana comenzaron las celebraciones en torno a la Virgen con una misa en su honor. A continuación, los fieles bailaron para la Virgen los ritmos marcados las dulzainas. Después tuvo lugar la tradicional recepción de los mayordomos, que ofrecían dulces, vino y refrescante sangría para paliar el sofocante calor reinante durante todo el día.
Es por la tarde, sobre las cinco, cuando comienza la Romería propiamente dicha. Desde el monte donde está ubicado el pequeño templo comienzan a divisarse los primeros grupos de vecinos de Alba de Tormes que inician su ascenso para honrar a la Virgen y posteriormente disfrutar de una tarde de campo. Una vez allí sacian sed del camino comiendo la sandía acompañados del sonido de las dulzainas, dos claves de esta romería. A las siete y media, se sortearon cestas de regalos, cuya recaudación se destina a costear el gasto de las fiestas. A las diez, la pedanía acogió un baile amenizado por el Dúo Marfil y, a las doce y media, una chocolatada para todos los asistentes clausuró la jornada.
Una Romería histórica.
La Romería es una celebración que goza de una enorme tradición. Documentos del siglo XVII atestiguan que ya existía por entonces la Ermita de la Virgen de Otero. En esa capellanía se celebraban tres misas todas las semanas. Por aquel entonces, la ermita era un anejo de San Andrés de Alba y tenía 18 vecinos. Más tarde se convirtió en templo parroquial de Martín Valero, pueblo desaparecido en la Guerra de la Independencia. También dependió como anejo de Nuestra Señora de la Asunción de Terradillos y a la de Palomares de Alba. Actualmente pertenece a la Parroquia de Alba de Tormes. Cuenta también la historia que tras la Guerra de la Independencia la imagen de la Virgen quedó despojada del Niño Jesús que siempre la acompañaba. En uno de sus escritos, el Padre Raimundo Barrado afirma que la imagen fue profanada a principios de siglo cuando unos individuos serraron las manos de la Virgen. La imagen sería restaurada posteriormente.
La guía turística “Rutas y paseos por Alba de Tormes” dedica algunas de sus páginas a la ruta de la ermita de Otero, un paseo que comienza en el Puente Medieval de la villa Ducal, transcurre por un camino próximo a las Playas Viejas y continúa con una subida de aproximadamente medio kilómetro hasta la Ermita de la Virgen. La ruta sigue hasta el pueblo de Palomares de Alba para seguir hasta la falda de la Meseta del Carpio donde comenzará el ascenso a la cima llamada Peña de la Traición. A pocos kilómetros se encuentran las ruinas del Castillo de Bernardo Carpio.
Otras festividades: La ermita de la Virgen de Otero permanece cerrada durante el año excepto cuando se celebran las festividades de gran tradición entre los fieles.
2 febrero. Fiesta de la Presentación del Señor. Vulgarmente conocida como la Fiesta de las Candelas en la que se celebra la Eucaristía y ofrenda a la Virgen.
Mayo. Todas las mañanas se realiza la subida a la ermita rezando el Rosario y visitando a la Virgen, celebrando la Eucaristía los sábados por la mañana y los domingos por la tarde.
8 de septiembre. Fiesta de la Virgen de Otero. Se conmemora la Natividad con una misa y procesión en la ermita a la que se acompaña con un día festivo y de romería.


