Los escolares visitan “Hollados” de Rafael Cid

Los alumnos del Colegio Público Santa Teresa tuvieron el privilegio de disfrutar de una visita guiada  en la exposición Hollados a cargo de Rafael Cid, autor de la obra. En la visita, el autor hizo una exposición del contenido de su obra y respondió a las preguntas que los alumnos le realizaron.

La muestra está compuesta por dieciocho obras, collage corpóreos en imágenes documento que reflejan los recuerdos callejeros de su autor, espacios de Salamanca expresados de tal forma que revelan su vocación urbanística, cargada de afectividad. Rafael Cid  es un artista autodidacta adscrito al “diletantismo” que ha mostrado vocación por la arquitectura, la construcción, el interiorismo y últimamente por la ilustración. Fue concejal salmantino y miembro de la Comisión Técnica Artística Municipal de Salamanca. Desarrolla una importante labor como crítico de arte y ha sido comisario y organizador de exposiciones colectivas, además es asesor y selector de la Feria de Castilla y León (Arcale) y miembro de innumerables jurados de premios pictóricos.

UNA EXPOSICIÓN DE INQUIETUD Y COMPROMISO CON EL ARTE

Por Fernando Segovia

No  se trata de un cuaderno de artista al uso, pero perfectamente puede serlo. Sobre todo por cuanto tiene de espontaneo, vivencial y completo. Hay mucho de  la ciudad, pero mucho más de Rafa cid entre sus representaciones. El dibujo de Rafa no es una nada convencional (aunque mucha maestría ande circulando por sus arquitecturas bien representadas), es el artista que vive a su modo “su” ciudad. Es la ciudad de todos bien escudriñada por el dibujante, que nos las describe con el ensueño de su razón y sus sagaces ojos de critico avezado (y lo de critico siempre en el sentido más amplio del término). Rafael siempre “se mojo” en una ciudad eminentemente seca de climatologías y en caracteres. Pero el ver, analizar, resolver, a su modo y manera en todo lo que observaba, le hacía adoptar posturas incomodas en muchas de sus públicas opiniones, muy comprometidas a veces, en problemas urbanísticos y soluciones que siempre aportaba. Nunca ha sido espectador pasivo de la ciudad. Siempre comprometido y directo. Y ahora más directo y certero. Su Salamanca bien querida, construida-deconstruida, amada y algo aborrecida en ocasiones, vista más desde le corazón de artista y amante fiel de sus espacios, que desde la razón del analista y critico (y vehemente algunas de las veces). Es como el gran cuadernos de artista (cuaderno de campo, igualmente, como el de aquellos viajeros del XVIII y el XIX) del jovial y entusiasta que se extasía ante todo lo que se observa. También a Rafael le interesa ese efecto plástico pictoricismo que tienen sus composiciones y alejarse de lo fotográfico y más real (en el fondo, les confieso que le tiene algo de prudente aversión a la fotografía). Dibuja el alma que deberían tener los buenos dibujos. Les pone materia. Pega y despega papel. Armoniza grises. Y le da ese aire de ensueño, certeras luces, entreveradas, de movimiento y vida.

También, rodea a estos collages de sofisticada presencia, de halo artificial en forma de brillos cristalinos adonde llegan hendidas salpicaduras de palabras bien integradas. No cualquier palabra, no, las que confiesan como Rafa repasa y vive ese lugar concreto. Es un elemento plástico más la palabra incorporada, pero posee esa carga conceptual y emocional para hacerse aquí imprescindible. Se aúnan tres elementos en esta exposición bien consustanciales con el artista: la ciudad, el dibujo y la palabra. Toda la inquietud y el compromiso con el arte.

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