Pedro Iglesias Curto fue ordenado diácono el pasado 24 de mayo en Roma. Criado en Alba de Tormes vivió y estudió cuatro años en el Seminario San Jerónimo donde regresa este año.
1. Pedro, ¿Cuál es la historia de tu vocación religiosa y sacerdotal?
Mi historia es bastante sencilla. Después de estudiar en las Isabeles me vine a “San Jerónimo” donde, quizá un poco por curiosidad y un poco por seguir el ejemplo de aquellos que durante ese tiempo habían sido mis formadores, decidí continuar con los Reparadores. Con el paso del tiempo, durante los años de formación y estudios, en los momentos de oración y en diálogo con aquellos que me han acompañado, he ido descubriendo que quizá el proyecto de Dios para mí está aquí, como religioso. Y en ello puedo decir que he puesto toda mi vida.
Tras terminar mis estudios en Salamanca, fui enviado a Roma, donde he estudiado durante tres años Teología Bíblica y donde, continuando con este camino, he recibido el diaconado, como paso previo al sacerdocio.
Todo esto me hace creer que, aquellos que somos creyentes, hemos de estar atentos para percibir cómo Dios habla no sólo en los grandes acontecimientos, sino también y sobre todo en las pequeñas cosas. Y esto vale no sólo para quien es religioso, como yo, sino también para quien se plantea cualquier otra opción de vida.